El valor de la Humildad

La presente reflexión no es un regaño, ni pretendo mostrar al mundo que encontré El Camino, ni mucho menos pretender que he descubierto el agua tibia. Se trata de motivar y motivarme a seguir los buenos pasos que tanta gente buena deja en el mundo como huellas indelebles que deben seguirse para no caer en los males del mundo lleno de desigualdad por causa de la ausencia de humildad, de la soberbia o de la intolerancia.

Desde siempre se han confundido conceptos como la humildad del prójimo con el derecho que tenemos sobre este a aventajarlo, a sacar partida de su condición humilde y de la supuesta falta de recursos para defenderse de los ataques a que tenemos "derecho". Se ve esto en la casa, en la familia, en la calle, en la iglesia, en el estadio, en los programas de periodismo investigativo. Vemos como el Padre se siente en su derecho de abusar del poder, según él dado por Dios, para guiar por el camino correcto a sus hijos, algunas veces a punta de golpes – pues este considera que este es el camino correcto – siendo en ocasiones parcializado por amor o por vergüenza en favor o en contra de alguno de sus hijos o su esposa. Lo vemos en la iglesia – y Como se Ve – cuando aparecen aquellas personas "libres de pecado" que se sienten con el derecho de atacar a quienes consideran pecadores, de criticar a quienes han elegido una vida diferente, desde el que va a misa todos los días hasta el que no tiene todos los sacramentos o incluso se sienten en el derecho de imponer su conducta sobre los que pertenecen a alguna otra "creencia". O la intolerancia que vemos ante la idea de parejas del mismo sexo, como si las parejas heterosexuales no fueran violentas y no hubiera solo en Costa Rica 300 crímenes entre parejas heterosexuales. O la falta de humildad de nuestros periodistas quienes son jurado, jueces y parte atacante ante los supuestos casos de corrupción que ellos denuncian, en miles de ocasiones vemos como el omnisapiente periodista fuerza sus respuestas y hace la misma pregunta 10 veces tratando de obtener la respuesta que está esperando, pues solo en su pequeña cabecita ausente de humildad hay una respuesta adecuada para que su reportaje sea exitoso.  Y no podemos evitar hablar de los miles de "famosos" de la farsándula que se creen más que cualquier otra persona porque alguna vez salieron en televisión, obviamente aquí se repiten los periodistas y aquellos que sin ser periodistas se creen periodistas o, peor, los que siendo periodistas se creen con el derecho de intimidar o difamar a aquellos que no son periodistas pero hacer mejor su trabajo.

En fin, la lista es larga, pero debemos empezar por casa. Son siete los dones del Espíritu Santo: Sabiduría, Inteligencia, Ciencia, Consejo, Piedad, Fortaleza y Temor de Dios. Un alma sana y comprometida con el bien común debe esforzarse en aprender como hacer crecer estos dones en su espíritu. A veces los mejores consejos vienen de los niños, otras veces de los viejos, la inteligencia no se encuentra en los libros sino en cada uno de nosotros, nada más sabio que el sentido común, pero ¿que es de una persona inteligente si piedad? Y, no nos podemos explicar como hay personas que presumen de su conocimiento, o de su ciencia, pero no tienen la sabiduría para manejarla para el bien común, y sin piedad arremeten contra el prójimo porque sentimos que nuestro don de la fortaleza blindada nos da el derecho impune de atacar a quien creemos se merece primero nuestro castigo y luego el castigo de las "autoridades". Claro, tan feo es el asumir esta conducta como la "falsa modestia" en la cual sentimos una cosa pero hacemos otra porque es lo políticamente correcto. Vemos desde la falsa modestia hasta la ausencia de humildad en las visitas del novio con suegra presente, y hablo del novio y de la suegra, pero a veces también vemos guerras de soberbias, en donde cada uno cree que no se debe dejar del otro, en donde cada uno se considera que si se deja desde un principio, siguen abusando de él o ella y hay que sentar un precedente de soberbia. Muchas veces creemos que ante el sentimiento incómodo de humildad debemos recurrir a factores externos que impresionen a los demás ya que por nosotros mismo no lo podemos lograr y es allí en donde recurrimos a cualquier costo a aceptar ofertas donde el "negocio de la vida" es el narcotráfico, la prostitución, el renunciar a nuestras creencias más profundas "por un ratico", o el típico caso de la estudiante de medicina o de carreras afines tan solo para obtener un título mientras me caso. En algunos casos está bien visto, sobre todo por muchas suegras, que la niña se case con alguien sin ningún lazo afectivo sino porque tiene un futuro asegurado, olvidándonos de que el amor es un mandamiento de Dios, pero no porque tengamos que amar, esto sea fácil. Hay millones de infelices "por amor", pero no se malentienda, ya que nadie es infeliz por amar, sino por ser obligado a amar a alguien, porque nos obligaron a renunciar a nuestra libre elección, porque nosotros mismos pensamos que primero está el futuro que el presente y creemos que vamos a amar a quien en el presente no amamos lo suficiente como para querer compartir nuestra vida bajo el precepto del perdón diario y por eso se confunde con mucha frecuencia al humilde con el tonto y con el pobre.

Nadie más rico que quien no necesita nada, Y quien no necesita nada es quien no espera demasiado de las cosas y de la gente, todo lo espera de Dios. Todos los días son nuevas oportunidades de recibir algo bueno de Dios y de la gente, y esto se va a dar sin estar esperándolo, simplemente porque Dios está en todo lo que vemos. Hay que tener gratitud de Dios y de los hombres, pero si esperamos más, nuestra frustración será tal que nunca podremos ser felices y estaremos frustrados toda la vida ya que nada es suficiente para nuestras expectativas, cuando Dios nos está dando de todo en abundancia y a través del Espíritu Santo recibimos Sabiduría, Inteligencia, Ciencia, Piedad, Fortaleza y Temor de Dios, pero muchos nos negamos a recibir estos dones por anteponer nuestros propios intereses y expectativas. No se debe confundir esto con el conformismo, sino que debemos evaluar siempre primero lo bueno y positivo antes que el defecto, lo malo o negativo, ya que siempre tendremos más de lo bueno y de Dios no viene nada malo, aunque a veces lo que pasa es que no nos gusta lo suficiente.

El único don que no se nos es dado y creo que es el más grande de todos: EL ESFUERZO. Debemos esforzarnos por AMAR, por perdonar, y por poder hacer valer esos dones que nos fueron dados. Hay que darle el valor al mérito del esfuerzo, el más grande de todos los dones y reconocernos faltos de humildad ante todas nuestras conductas. Respetemos al prójimo no importa si no parece tan inteligente como nosotros, si viene de un país pobre, si es mujer, niño o anciano, si es de otra religión no tan perfecta como la nuestra, si su color de piel es distinto, si su inclinación sexual es distinta y sobre todo, si creemos que aquella persona está en un error.

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